miércoles, 30 de septiembre de 2015

'PUEDE SER PEOR QUE EN LOS BALCANES,ALLI SE RECUPERARON ESTADOS QUE SI LO HABIAN SIDO, AQUI SE QUIERE DESTRUIR EL ESTADO Y UNA HISTORIA DE MAS DE SIETE SIGLOS '

Conclusión Cataluña: la putrefacción política continúa en toda España

 

Hace poco contesté a una pregunta que ganase quien ganase en las elecciones catalanas, España y la democracia perderían. La democracia, porque los separatistas pretendían un auténtico golpe de estado convirtiendo las elecciones regionales en plebiscitarias en pro de la disgregación de España, golpismo aceptado implícita o explícitamente por todas las demás fuerzas. Es decir, el mero hecho del carácter tomado por estas elecciones demuestra que la Constitución y en general la ley, son papel mojado en España. Y lo son desde hace mucho tiempo, y no por culpa principal de los separatistas sino del grupo PPSOE. Sobre esta base esencial, puede decirse que las elecciones las han perdido todos. 

El cuerpo electoral catalán es de 5,4 millones de personas. La participación no ha llegado al 77,5%,  insuficiente para unas elecciones que se planteaban como plebiscitarias y sobre una cuestión tal radical como la balcanización de España. Pese a la intensísima agitación, casi una cuarta parte de los votantes se ha abstenido. Es un dato significativo, que casi nadie tiene en cuenta, y que revela una franja de un 10% de personas incrédulas o asqueadas de los partidos.

Sobre esos 5,4 millones, el voto  a los dos partidos "plebiscitarios" ha sido de 1,6 Es decir, ha bajado en casi 200.000 con respecto a la “consulta” de hace unos meses, en que votaron 1,8 millones por la secesión. No obstante, la cifra sigue igual o ligeramente superior si juntamos los 0,3 m. votos de CUP,aunque este no se haya sumado a la iniciativa de Mas-Junqueras.

 Por tanto, ha sido una derrota importante de los separatistas, ocasionada no por quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley –que nunca lo hacen—sino por los ciudadanos. A pesar de ello,  no ha sido tampoco una victoria de los partidarios de España y la democracia: 

Los votos no secesionistas han superado por muy poco a los separatistas.

Los votos favorable s España y la democracia siguen muy divididos y mucho menos organizados (y subvencionados y resueltos) que los contrarios.

 El panorama empeora mucho si atendemos a los partidos votados: ni uno solo cree realmente en España y la democracia. Los consideramos españolistas se han especializado en estafar a sus electores, jugando con anhelos difusos de estos: 

El grupo PPSOE tiene una responsabilidad  especial en el auge del separatismo, al que ha amparado y financiado a costa de la Constitución y, sobre todo de la unidad de España. Sin él, el separatismo nunca habría llegado tan lejos ni se habría vuelto tan audaz.

Ciudadanos no es propiamente un partido españolista, sino “europeísta”, como el PPSOE. El europeísmo, tal como está planteado por todos los partidos de España –sin el menor análisis real--, es el programa de disolución de España en la UE. No es más que una expresión del desprecio por la propia España. Otro factor de debilidad es la situación personal de Arrimadas y su escaso brío político. Y un tercero, el hecho de ser un partido de centro izquierda con votos de derecha.

Podemos es un partido directamente antidemocrático y nada opuesto de hecho a la  balcanización de España. 

   En suma, el único partido que se ha manifestado abiertamente contra el secesionismo es Ciudadanos. PPSOE, por el contrario, viene combinando su vacuo “europeísmo” con el apoyo en los hechos al separatismo. 

   Como datos positivos podemos señalar, no obstante,  el propio éxito de Ciudadanos que, con todas sus deficiencias, es inmensamente preferible al PPSOE. Y otro dato positivo es el gran fracaso de PPSOE, que quizá sea el principio de su fin. La historia dirá que ese doble partido ha sido una verdadera banda de malhechores cada vez más degradada,  que ha llevado a España muy cerca de la ruina. 

   En conclusión: las circunstancias son cada vez más favorables para el surgimiento de un partido o movimiento cívico por España y la democracia. Pero el mismo no acaba de surgir. Tenía alguna esperanza en VOX, pero no lo veo ni de lejos a la altura del momento. Sigue siendo un partido marginal y con tendencia a la marginalidad en sus actuaciones, dispersas y sin estrategia. 

Por tanto, la situación seguirá pudriéndose no sabemos hasta cuando. Cuarenta años de imperio de la mentira profesionalizada han degradado profundamente a la sociedad, y la reacción sigue siendo muy débil

 FUENTE:http://www.gaceta.es/pio-moa/conclusion-elecciones-catalanas-sigue-putrefaccon-politica-28092015-0834

No habrá España si la ley no se aplica

Mientras el poder político, en España, no entienda que la preservación de la nación es su principal cometido, y que la ley no sirve de nada si no se aplica, seguiremos chapoteando en este lodazal.



La imputación de Artur Mas y sus consejeras Joana Ortega e Irene Rigau por el referéndum ilegal del 9-N viene a añadir un capítulo más al interminable culebrón catalán. A los capitostes del proceso separatista, y en particular a Artur Mas, se les acusa de cuatro delitos especialmente graves: obstrucción a la Justicia o usurpación de funciones judiciales, desobediencia grave, malversación de fondos públicos y prevaricación administrativa. Todos esos supuestos delictivos –y alguno más que no se ha empleado en la presente causa- concurrieron en aquel plebiscito con el que Artur Mas desafió a la unidad nacional de España mientras el Gobierno español se contentaba con decir que el referéndum no existía. Una vez materializado el desafío, el Estado redujo su reacción a una querella. Es esta la que ahora se verifica con la llamada a declarar de Mas, Ortega y Rigau en condición de imputados.
No hay que prestar demasiada atención a las reacciones políticas al respecto: el PP y el PSOE se limitan a escenificar su acatamiento de las decisiones judiciales, que es lugar común habitual cuando uno sale beneficiado, y los separatistas de diverso pelaje rompen en aspavientos indignados, como era de esperar. Que a los separatistas les incomode la ley es lógico: su aspiración es romperla. Conviene, sin embargo, detenerse en uno de sus argumentos: aquel según el cual esto es una “instrumentalización política” de la Justicia insólita en un país democrático. No, no: es al revés y los separatistas lo saben. Todos los estados del mundo se dotan de los instrumentos legales precisos para salvaguardar su propia composición. Lo anómalo es el caso español, donde cualquier pelanas puede romper una Constitución en la tribuna del Congreso, violar la ley en nombre de la “inmersión lingüística” o ejecutar con fondos públicos un referéndum ilegal. Ante un atentado atrabiliario como el referéndum del 9-N, tanto el poder ejecutivo como el judicial debían haber actuado antes. Lo hacen ahora, que es el mal menor. Sería deseable que a los acusados se les aplique la ley como se haría con cualquier otro ciudadano en cualquier otro supuesto delictivo. Pero es precisamente aquí donde surgen las dudas.
Surgen dudas porque el ministro de Justicia, Rafael Catalá Polo, se apresuró ayer a aclarar que la decisión judicial se ha hecho pública ahora “para no interferir en el proceso electoral”. Esto es asombroso. Es difícil exponer de manera más elocuente la subordinación de los tribunales a la política. ¿Quiere decirse que los tribunales han estado paralizados hasta conocer el resultado del escrutinio? ¿Quiere decirse que, si el resultado de las elecciones hubiera sido otro, habría sido otro también el curso del proceso legal? ¿Habría citado la Justicia a los imputados en las mismas condiciones si la candidatura separatista hubiera obtenido mayoría absoluta o, al revés, si los partidos españolistas se hubieran alzado con una mayoría suficiente? ¿Quiere decirse que mañana, si hay un candidato acusado de, por ejemplo, un robo con escalo, los tribunales paralizarán su trabajo hasta ver si resulta electo o no? Es atroz pensarlo pero eso es exactamente lo que se deduce de las palabras del Ministro de Justicia. Y da mucha vergüenza seguir llamándolo así.
Hemos llegado hasta donde hoy estamos porque la ley no se ha aplicado. Porque las instituciones democráticas no han funcionado. Porque los tribunales se han llamado a andanas ante las reiteradas violaciones de los derechos ciudadanos. Porque el Estado ha renunciado a emplear los instrumentos que protegen la soberanía nacional. Mientras el poder político, en España, no entienda que la preservación de la nación es su principal cometido, y que la ley no sirve de nada si no se aplica, seguiremos chapoteando en este lodazal de sediciones, indolencias, negligencias y demagogias.

FUENTE:http://www.gaceta.es/noticias/habra-espana-ley-aplica-30092015-0751

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